Nationalhymne der Dominikanischen Republik

      Herkunft und Text der Nationalhymne

      "Quisqueyanos valientes", so heisst die Hymne der Dominikanischen Republik. "Quisqueye" ist das Wort der Ureinwohner für die Insel Santo Domingo. 1897 wurde die Hymne übernommen, deren Text von Emilio Prud'homme geschrieben wurde. Die Musik stammt von José Reyés.

      Text der Dominikanische Nationalhymne:

      1. Vers
      Quisqueyanos valientes, alcemos
      Nuestro canto con viva emoción,
      Y del mundo a la faz ostentemos
      Nuestro invicto glorioso pendón.
      ¡Salve el pueblo que in trépido y fuerte,
      A la guerra a morir se lanzó
      Cuando en bélico reto de muerte
      Sus cadenas de esclavo rompió.
      Ningun pueblo ser libre merece
      Si es esclavo in dolente y servil;
      Si en su pecho la llama no crece
      Que templó el heroismo viril.
      Mas Quisqueya la indómita y brava
      Siempre altiva la frente alzará:
      Que si fuere mil veces esclava
      Otras tantas ser libre sabrá.

      2. Vers

      Que si dolo y ardid la expusieron
      de un intruso señor al desdén,
      a Las Carreras ! a Beller!... campos fueron
      que cubiertos de gloria se ven.
      Que en la cima de heroíco baluarte,
      de los libres el verbo encarnó,
      donde el genio de Sánchez y Duarte
      a ser libre o morir enseñó.
      Y si pudo inconsulto caudillo
      de esas glorias el brillo empañar,
      de la guerra se vió en Capotillo
      la bandera de fuego ondear.
      Y el incendio que atónito deja
      de Castilla al soberbio león,
      de las playas gloriosas le aleja
      donde flota el cruzado pendón.

      3. Vers

      Compatriotas, mostremos erguida
      nuestra frente, orgullosos de hoy más;
      que Quisqueya será destruida
      pero sierva de nuevo, jamás.
      Que es santuario de amor cada pecho
      do la patria se siente vivir;
      Y es su escudo invencible, el derecho;
      Y es su lema: ser libre o morir.
      Libertad que aún se yergue serena
      La victoria en su carro triunfal.
      Y el clarín de la guerra aún resuena
      Pregonando su gloria inmortal.
      ¡Libertad! Que los ecos se agiten
      Mientras llenos de noble ansiedad
      Nuestros campos de gloria repiten
      ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!